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Clínica de los trastornos emocionales y conductuales en el adulto

Clínica de los trastornos emocionales y conductuales en el adulto

La Clínica de los trastornos emocionales y conductuales en el adulto ofrece un abordaje integral y holístico a las personas con dificultades en su estado de ánimo o su comportamiento (problemas conductuales).

El diagnóstico precoz de los problemas afectivos o de las patologías mentales del adulto permite iniciar un tratamiento adecuado antes de que el problema se vuelva más grave e invalidante para la persona que lo sufre. Diagnosticar el problema existente y tomar las mejores medidas al respecto evita las complicaciones que supone el hecho de soportar un trastorno sin recibir el tratamiento o la ayuda necesaria. Al mismo tiempo puede evitar la necesidad de tener que solicitar una baja laboral, lo que podría ser un elemento más de complicación para el paciente y su familia.

Cuando existe un trastorno emocional y/o conductual sin diagnosticar, la persona se siente cada vez más incapacitada, tanto para hacer su vida cotidiana como para salir de la situación en que se encuentra. De este modo, un diagnóstico precoz aumentará las expectativas de mejora muy notablemente.

Asesoramiento personalizado y planes terapéuticos adaptados a cada persona y situación:

Un trastorno emocional o conductual es un problema sensible que depende siempre de cada caso. Por este motivo es imprescindible saber adaptar el tratamiento a las necesidades específicas de cada persona así como tener en cuenta su personalidad y su situación familiar, laboral y social.

Programas de seguimiento y acompañamiento a la persona afectada y a su entorno afectivo:

Una vez el paciente con un trastorno emocional y/o conductual se encuentra estabilizado o ha remitido la sintomatología tratada, hay que establecer un programa de seguimiento que le permita reconocer los posibles señales de alerta. Este conocimiento hará a la persona más competente para pedir ayuda a tiempo y ante posibles señales de empeoramiento de la enfermedad, en caso de que pueda sufrir una recurrencia del trastorno. También posibilitará tomar las medidas necesarias para no llegar a una situación de incapacitación. En cuanto a la familia, es conveniente que ésta sea conocedora de los síntomas de la enfermedad y de cuál es la mejor manera de ayudar al paciente, además de poder alertar y ser partícipes de su seguimiento, si es necesario.

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