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El trastorno por déficit de atención e hiperactividad en la edad adulta: síntomas y tratamiento

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, o TDAH, es un trastorno del neurodesarrollo que se presenta en niños, adolescentes y adultos. En este artículo, nos centraremos en los casos que afectan a personas mayores de edad, y en cómo los síntomas pueden llegar a alterar significativamente el estado emocional y conductual de la persona que lo padece, interfiriendo a nivel interpersonal, social y laboral.

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El TDAH afecta al 3-4% de la población adulta de entre 18 y 44 años (Aragonés et al., 2010) y aunque se considera un síndrome frecuente, los estudios de prevalencia indican que es infra diagnosticado en la población adulta. No obstante, la actualización de criterios diagnósticos (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM – V; Young & Goodman, 2016) y el entrenamiento de los profesionales de la salud en su detección está ayudando a solventar esta situación.

El TDAH en la edad adulta

Cada día más personas entran por primera vez en la consulta de un profesional de la neuropsicología para buscar ayuda por quejas cognitivas, emocionales y de su comportamiento que tienen desde siempre. La mayoría de estas quejas se relacionan con sensación de gran esfuerzo para poder seguir las obligaciones diarias, tendencia a reaccionar sin pensar, sensación de no alcanzar metas personales y dificultad para ajustarse a horarios y rutinas. Estas dificultades pueden terminar impactando de forma significativa en el ámbito personal – relaciones de pareja y amistades – y laboral – mantener o promocionar la carrera profesional. En muchos casos, detrás de la valía personal hay un andamiaje de estrategias y rutinas sin el cual no podrían funcionar correctamente, y que tiene un coste en términos de alto esfuerzo cognitivo y desgaste de la autoestima.   

El TDAH se compone de dos síntomas principales, la inatención y la hiperactividad o impulsividad. Una caracterización de este cuadro en la edad adulta es que la hiperactividad tiende a disminuir. La explicación es que, de adultos, tendemos a reconocer nuestras conductas impulsivas y aprendemos a regular nuestro comportamiento, ciñéndonos al contexto social. Sin embargo, la inatención persiste a lo largo de los años.  

Es importante tener en cuenta que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, de aparición en la infancia o adolescencia (antes de los 12 años), y que presenta una alta comorbilidad – se estima que hasta un 75% de los casos se presentan acompañados de otros trastornos como la ansiedad, la depresión y el abuso de sustancias.

En resumen, el TDAH en edad adulta genera un impacto a nivel anímico y funcional que requiere ser detectado y correctamente intervenido. 

Ante estos síntomas, ¿cómo actuamos los neuropsicólogos? 

En primer lugar, se realiza una entrevista personal para conocer la situación personal y el motivo de consulta, con tal de valorar qué aspectos están interfiriendo en el bienestar de la persona.  Posteriormente, se realizarán una serie de pruebas diagnósticas, consistentes en test psicométricos y cuestionarios, que abordan aspectos cognitivos, de la regulación de la conducta, y del estado de ánimo.  

Dado que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo y presenta comorbilidad con otras condiciones de salud, el proceso diagnóstico incluye una entrevista sobre hitos de desarrollo, la etapa escolar y la adolescencia de la persona, con tal de conocer cómo era su funcionamiento a nivel académico y social. Para ello, es muy útil aportar notas de la etapa escolar, informes previos de otros profesionales de la educación y de la salud.  Así mismo, es muy aconsejable acudir a la evaluación con un informador, un familiar o persona de confianza que pueda aportar su punto de vista sobre las diferentes etapas de vida de la persona que realiza la consulta.

Me han diagnosticado TDAH, ¿ahora qué? 

Entendemos el TDAH como un conjunto de síntomas cognitivos, emocionales y conductuales que se han de abordar de forma personalizada, ayudando a cuidar la salud mental y el estado emocional, enseñando a generar respuestas adaptativas y potenciar la capacidad cognitiva de las personas. 

Las guías clínicas aconsejan abordar el tratamiento del TDAH en la edad adulta desde dos vertientes, la psiquiatría y la psicología. Desde la primera, se valora el tratamiento farmacológico, que ha de ser pautado por un psiquiatra experto en detección y tratamiento del TDAH. Este tratamiento ha de venir siempre acompañado por el tratamiento psicológico, que implique el abordaje emocional de las consecuencias del TDAH en la vida adulta, conocer y comprender el trastorno, proporcionar pautas y orientaciones para favorecer la regulación emocional y conductual, generación de estrategias compensatorias y mecanismos de afrontamiento. 

Desde Institut Guttmann, apostamos por un proceso diagnóstico exhaustivo y un abordaje terapéutico que incluye las recomendaciones más actuales para el tratamiento del TDAH. De esta manera, una vez concluido el diagnóstico de TDAH, se realiza una sesión de devolución con el paciente donde se explica el diagnóstico de forma pormenorizada y donde se ofrecen las opciones terapéuticas más adecuadas para cada caso. 

A continuación, incluimos una serie de consejos para hacer frente a las dificultades derivadas del déficit de atención e hiperactividad en la etapa adulta: 

  • Organizar el día a día en un horario estable y estructurado. Es recomendable planificar el día a día con antelación, dejando hueco para posibles imprevistos. 
  • Tener en cuenta nuestros tiempos. Cada persona tiene su propia manera de hacer las cosas y, por ende, necesita más o menos tiempo. Conocer cuánto tiempo necesitamos y organizarnos en función de ello.
  • Proponer metas a corto plazo, que sean realizables durante el día. De esta forma podemos sentir motivación por haber cumplido objetivos.  
  • Detectar los estados de fatiga y, si es posible, descansar antes de estar cansados. Si estamos cansados es poco probable que tomemos decisiones acertadas. Conocer nuestras señales de fatiga e introducir pequeños descansos entre tareas es muy útil para cuidar nuestro bienestar y optimizar nuestra capacidad de atención.
  • Parar y pensar. En ocasiones el mundo va muy rápido y se nos pide tomar varias decisiones en muy poco tiempo. Identificar estos momentos, parar y pensar para dedicar un tiempo a analizar estas decisiones y anticipar sus consecuencias, hace más probable que diseñemos un plan de acción adecuado.
  • Utilizar herramientas que nos faciliten ordenar y recordar la información importante (calendarios, alarmas, agendas, notas en aplicaciones del teléfono o Tablet) 
  • Cuidar nuestra salud con una alimentación equilibrada y una correcta hidratación, evitando alimentos ultra procesados y bebidas alcohólicas, y respetando las horas de sueño nocturno necesarias para un buen descanso (entre seis y ocho horas). 
  •  por supuesto, si sufres malestar emocional, o consideras que puedes tener un diagnóstico de TDAH, no dudes en contactar con un profesional de la salud.

Referencias bibliográficas:

Aragonès, E., Piñol, J., Ramos-Quiroga, J., López-Cortacans, G., Caballero, A., & Bosch, R. (2010). Prevalencia del déficit de atención e hiperactividad en personas adultas según el registro de las historias clínicas informatizadas de atención primaria. Revista Española de Salud Pública84(4), 417-422.  

Young, J., Goodman D. (2016). Adult Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder Diagnosis, Management, and Treatment in the DSM-5 Era. Prim Care Companion CNS Disord. 17;18(6)

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