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Álvaro Pascual-Leone: «El sistema nervioso es enormemente dinámico y cambia para adaptarse a las nuevas situaciones»

Sus investigaciones en la Harvard Medical School le sitúan entre los mejores especialistas en neurología del mundo. Álvaro Pascual-Leone nació en Valencia, estudió Medicina en Alemania y se especializó en Neurología en Estados Unidos. Actualmente, es profesor y catedrático de Neurología en la Universidad de Harvard y director del Centro para la Estimulación no Invasiva del Cerebro y director del Centro de Investigación Clínica General del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston.

Álvaro Pascual-Leone

Se podría decir que usted es científico de vocación y defiende que la investigación es la única manera de hacer una aproximación realista de la ciencia a las necesidades del paciente. ¿Cómo se traduce esa traslación de conocimiento en el ámbito de la neurorrehabilitación?

La investigación aplicada a la neurorrehabilitación, de hecho, la investigación clínica en general, consiste en atender las necesidades de los pacientes y desarrollar intervenciones que, a través de parámetros establecidos, se puedan traducir al ejercicio médico individualizado. Los científicos nos movemos diciendo: «esta persona tiene un traumatismo craneoencefálico, tiene un infarto cerebral, tiene una lesión medular…», pero realmente en lo que nos hemos de fijar es en que tiene una alteración de la atención, o un problema de memoria, o un problema de lenguaje, o una dificultad para orinar, etc. Es decir, lo que realmente se necesita es tratar los síntomas, las disfunciones y las discapacidades del paciente y en neurorrehabilitación se requieren técnicas para entender cuál es la alteración que ha sufrido el circuito y cómo «selectivamente» se puede modificar esta alteración. Es más, lo crítico es llegar a individualizar el conocimiento. Es decir, no entender los síntomas o disfunciones en abstracto, sino en el contexto de la personas concreta que los muestra. Las lesiones cerebrales o medulares no existen, lo que existe son personas, individuos con ciertas lesiones y esto es lo que importa.

¿Cómo se enseña al sistema nervioso a conducir por un circuito alternativo?

Una de las cosas más llamativas y destacables del Institut Guttmann es la conciencia de los médicos y del personal en general de que lo realmente importante para el paciente es saber no solo tratar la lesión cerebral o medular, sino todo lo que conlleva, y que incluye la relación con su familia, la relación con su entorno, su situación laboral, etc. Hay que identificar disfunciones de redes cerebrales que den lugar a síntomas de enfermedad y demostrar que es posible guiar esas alteraciones para inducir una mejoría. El sistema nervioso está constantemente cambiando y ese cambio es una oportunidad de aprender cosas nuevas y de recuperar disfunciones. Cuando se daña una parte del cerebro, el resto del cerebro sigue funcionado, pero de una forma distinta a la que funcionaba antes. A estos cambios se les llama plasticidad. El reto consiste en guiar esos cambios plásticos, guiar las adaptaciones que hace el sistema nervioso para que el resultado sea lo mejor posible para cada individuo y para su entorno y sus seres queridos.

En un capítulo de su libro Transcranial Magnetic Stimulation: A neurochronometrics of mind apunta, de manera muy sugerente, el siguiente titular: ¿Puede prestarnos su enfermedad? ¿Está la ciencia obligada a devolver el favor a los pacientes?

En la práctica clínica, una manera de ayudar al paciente es utilizar la oportunidad que te brinda para aprender datos nuevos sobre su afectación y que podamos luego aplicarla a otro enfermo. En ese sentido no solo tenemos que actuar de manera terapéutica, sino realmente pedirle al enfermo que nos permita, gracias a su generosa participación en la investigación, experimentar para aprender cosas nuevas y, de esa manera, ayudarle no solo a él sino a los siguientes enfermos que vendrán. Este proceso es ineludible si queremos generar conocimiento y transferirlo. En este aspecto, el Institut Guttmann es una institución puntera que busca constantemente innovar y mejorar. Y esa ha de ser la punta de lanza de las instituciones que quieran estar a la cabeza a nivel internacional: la clave está en ofrecer un trato asistencial excelente y, al mismo tiempo, tener el privilegio de contar con pacientes que estén dispuestos a contribuir para ayudar a enfermos del resto del mundo.

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